وَقَالَ يُونُسُ عَنِ الزُّهْرِيِّ، قَالَ عُرْوَةُ قَالَتْ عَائِشَةُ ـ رضى الله عنها ـ كَانَ النَّبِيُّ صلى الله عليه وسلم يَقُولُ فِي مَرَضِهِ الَّذِي مَاتَ فِيهِ " يَا عَائِشَةُ مَا أَزَالُ أَجِدُ أَلَمَ الطَّعَامِ الَّذِي أَكَلْتُ بِخَيْبَرَ، فَهَذَا أَوَانُ وَجَدْتُ انْقِطَاعَ أَبْهَرِي مِنْ ذَلِكَ السَّمِّ ".
Traducción
Narró Aisha
Solía escuchar (del Profeta) que ningún Profeta muere hasta que se le dé la opción de elegir entre la vida mundana o la vida del Más Allá. Escuché al Profeta (ﷺ) en su mortal enfermedad, con la voz ronca, decir: «En compañía de aquellos a quienes pertenece la gracia de Allah... (hasta el final del versículo)». (4.69) Entonces pensé que al Profeta (ﷺ) se le había dado la opción.