وَقَالَ يُونُسُ عَنِ الزُّهْرِيِّ، قَالَ عُرْوَةُ قَالَتْ عَائِشَةُ ـ رضى الله عنها ـ كَانَ النَّبِيُّ صلى الله عليه وسلم يَقُولُ فِي مَرَضِهِ الَّذِي مَاتَ فِيهِ ‏"‏ يَا عَائِشَةُ مَا أَزَالُ أَجِدُ أَلَمَ الطَّعَامِ الَّذِي أَكَلْتُ بِخَيْبَرَ، فَهَذَا أَوَانُ وَجَدْتُ انْقِطَاعَ أَبْهَرِي مِنْ ذَلِكَ السَّمِّ ‏"‏‏.‏
Traducción
Narró Aisha

Cuando el Mensajero de Allah gozaba de buena salud, solía decir: «Nunca muere un profeta a menos que se le muestre su lugar en el Paraíso (antes de su muerte), y luego se le dé vida o se le dé una opción». Cuando el Profeta se enfermó y llegó su último momento mientras tenía la cabeza apoyada en mi muslo, perdió el conocimiento y, cuando recobró el sentido, miró hacia el techo de la casa y dijo: «¡Oh, Allah! (Por favor, déjame estar) con la mejor compañía». Entonces dije: «¿Por lo tanto, no se va a quedar con nosotros? «Entonces me enteré de que su estado confirmaba la narración que solía mencionarnos cuando gozaba de buena salud.