وَقَالَ يُونُسُ عَنِ الزُّهْرِيِّ، قَالَ عُرْوَةُ قَالَتْ عَائِشَةُ ـ رضى الله عنها ـ كَانَ النَّبِيُّ صلى الله عليه وسلم يَقُولُ فِي مَرَضِهِ الَّذِي مَاتَ فِيهِ ‏"‏ يَا عَائِشَةُ مَا أَزَالُ أَجِدُ أَلَمَ الطَّعَامِ الَّذِي أَكَلْتُ بِخَيْبَرَ، فَهَذَا أَوَانُ وَجَدْتُ انْقِطَاعَ أَبْهَرِي مِنْ ذَلِكَ السَّمِّ ‏"‏‏.‏
Traducción
Narró Aisha

'Abdur-Rahman bin Abu Bakr atacó al Profeta (ﷺ) mientras yo lo apoyaba en el pecho (ﷺ). Entonces, Abdurrahman se tomó un Siwak fresco y se estaba limpiando los dientes con él. El Mensajero de Allah (ﷺ) lo miró y cogí el siwak, lo corté (lo masticé con los dientes), lo sacudí y lo ablandé (con agua), y luego se lo di al Profeta (ﷺ), quien se limpió los dientes con él. Nunca había visto al Mensajero de Allah (ﷺ) limpiarse los dientes de una manera mejor. Cuando terminó de cepillarse los dientes, levantó la mano o el dedo y dijo tres veces: «¡Oh, Allah! Déjame estar con mis mejores compañeros», y luego murió. Aisha solía decir: «Murió mientras su cabeza descansaba entre mi pecho y mi barbilla».