وَقَالَ يُونُسُ عَنِ الزُّهْرِيِّ، قَالَ عُرْوَةُ قَالَتْ عَائِشَةُ ـ رضى الله عنها ـ كَانَ النَّبِيُّ صلى الله عليه وسلم يَقُولُ فِي مَرَضِهِ الَّذِي مَاتَ فِيهِ ‏"‏ يَا عَائِشَةُ مَا أَزَالُ أَجِدُ أَلَمَ الطَّعَامِ الَّذِي أَكَلْتُ بِخَيْبَرَ، فَهَذَا أَوَانُ وَجَدْتُ انْقِطَاعَ أَبْهَرِي مِنْ ذَلِكَ السَّمِّ ‏"‏‏.‏
Traducción
Narró Aisha

Cuando el Mensajero de Allah (ﷺ) se enfermaba, solía recitar el Muawidhatan (es decir, las dos últimas suras del Corán), soplar su aliento sobre sí mismo (después de recitarlas) y frotarse el cuerpo con las manos. Así fue cuando padeció su enfermedad mortal. Empecé a recitar el Muawidhatan y a soplar sobre él, como solía hacer, y luego froté su cuerpo con la mano del Profeta (ﷺ).