وَقَالَ يُونُسُ عَنِ الزُّهْرِيِّ، قَالَ عُرْوَةُ قَالَتْ عَائِشَةُ ـ رضى الله عنها ـ كَانَ النَّبِيُّ صلى الله عليه وسلم يَقُولُ فِي مَرَضِهِ الَّذِي مَاتَ فِيهِ " يَا عَائِشَةُ مَا أَزَالُ أَجِدُ أَلَمَ الطَّعَامِ الَّذِي أَكَلْتُ بِخَيْبَرَ، فَهَذَا أَوَانُ وَجَدْتُ انْقِطَاعَ أَبْهَرِي مِنْ ذَلِكَ السَّمِّ ".
Traducción
Aisha y 'Abdullah bin 'Abbas dijeron: «Cuando el Mensajero de Allah (ﷺ) se enfermó gravemente, comenzó a cubrirse la cara con su sábana de lana y, cuando le faltaba el aliento, se la quitaba de la cara y decía: '¡Así es! Que la maldición de Alá caiga sobre los judíos y los cristianos, que tomaron las tumbas de sus profetas como «lugares de culto», con la intención de advertir (a los musulmanes) de lo que habían hecho».