وَقَالَ يُونُسُ عَنِ الزُّهْرِيِّ، قَالَ عُرْوَةُ قَالَتْ عَائِشَةُ ـ رضى الله عنها ـ كَانَ النَّبِيُّ صلى الله عليه وسلم يَقُولُ فِي مَرَضِهِ الَّذِي مَاتَ فِيهِ ‏"‏ يَا عَائِشَةُ مَا أَزَالُ أَجِدُ أَلَمَ الطَّعَامِ الَّذِي أَكَلْتُ بِخَيْبَرَ، فَهَذَا أَوَانُ وَجَدْتُ انْقِطَاعَ أَبْهَرِي مِنْ ذَلِكَ السَّمِّ ‏"‏‏.‏
Traducción
`Urwa narró

Aisha dijo: «El Mensajero de Allah (ﷺ), en su enfermedad mortal, solía preguntar: '¿Dónde estaré mañana? ¿Dónde estaré mañana?» , buscando el turno de Aisha. Sus esposas le permitieron quedarse donde quisiera. Así que se quedó en la casa de Aisha hasta que murió mientras estuvo con ella». Aisha añadió: «El Profeta (ﷺ) expiró el día que me tocó entrar en mi casa y fue llevado a Alá con la cabeza apoyada en mi pecho y mezclando su saliva con la mía». Aisha añadió: «Abdur-Rahman bin Abu Bakr entró con un siwak con el que se estaba lavando los dientes. El Mensajero de Allah (ﷺ) lo miró y le dije: «¡Oh, Abdurrahman! Dame este Siwak». Así que me lo dio y lo corté, lo masticé (su punta) y se lo di al Mensajero de Allah (ﷺ), quien se limpió los dientes con él mientras descansaba contra mi pecho».