Cuando murió Abdullah bin Ubai (el jefe de los hipócritas), su hijo se acercó al Profeta (ﷺ) y le dijo: «¡Oh, Mensajero de Allah (ﷺ)! Por favor, deme tu camisa para cubrirlo con ella, ofrecer su plegaria fúnebre y pedir perdón a Dios por él». Entonces el Mensajero de Allah (ﷺ) (que la paz sea con él) le dio su camisa y le dijo: «Infórmame (cuando el funeral esté listo) para que pueda ofrecer la oración fúnebre». Así que se lo informó y, cuando el Profeta tenía la intención de ofrecer la oración fúnebre, 'Umar lo cogió de la mano y le dijo: «¿No te ha prohibido Alá que ofrezcas la oración fúnebre por los hipócritas? El Profeta (ﷺ) dijo: «Se me ha dado la opción, porque Dios dice: '(No sirve de nada) que tú (oh Muhammad) les pidas perdón (a los hipócritas) o no les pidas perdón. Aunque les pidas perdón setenta veces, Dios no los perdonará. (9.80)» Así que el Profeta (ﷺ) ofreció la oración fúnebre y, en ese momento, llegó la revelación: «Y nunca (oh Muhammad) reces (oración fúnebre) por ninguno de los que mueren (es decir, hipócritas)». (9. 84)