حَدَّثَنَا حَجَّاجُ بْنُ مِنْهَالٍ، حَدَّثَنَا شُعْبَةُ، قَالَ حَدَّثَنِي سُلَيْمَانُ الشَّيْبَانِيُّ، قَالَ سَمِعْتُ الشَّعْبِيَّ، قَالَ أَخْبَرَنِي مَنْ، مَرَّ مَعَ النَّبِيِّ صلى الله عليه وسلم عَلَى قَبْرٍ مَنْبُوذٍ فَأَمَّهُمْ وَصَلَّوْا خَلْفَهُ‏.‏ قُلْتُ مَنْ حَدَّثَكَ هَذَا يَا أَبَا عَمْرٍو قَالَ ابْنُ عَبَّاسٍ ـ رضى الله عنهما ـ‏.‏
Traducción
Narró Abu Huraira

Una persona negra, hombre o mujer, limpiaba la mezquita y luego moría. El Profeta (la paz sea con él) no lo sabía. Un día, el Profeta (ﷺ) lo recordó y dijo: «¿Qué le pasó a esa persona?» La gente respondió: «¡Oh, Mensajero de Allah (ﷺ)! Murió». Dijo: «¿Por qué no me informaste?» Dijeron: «Su historia era tal y tal (es decir, lo consideraba insignificante)». Dijo: «Muéstrame su tumba». Luego se fue a su tumba y ofreció la oración fúnebre.