El Mensajero de Allah (ﷺ) dijo: «Cuando ponen al siervo (de Allah) en su tumba y sus compañeros regresan y escucha sus pasos, dos ángeles se le acercan y lo hacen sentarse y preguntarle: «¿Qué decías sobre este hombre (es decir, Muhammad)?» El creyente fiel dirá: «Doy testimonio de que es el siervo de Alá y Su Mensajero». Luego le dirán: «Mira tu lugar en el Infierno. Alá te ha dado un lugar en el Paraíso en lugar de él». Así verá sus dos lugares». (Qatada dijo: «Nos informaron de que su tumba sería espaciosa». Luego, Qatada volvió a la narración de Anas, quien dijo:;) Mientras que a un hipócrita o a un incrédulo se le preguntará: «¿Qué decías sobre este hombre?» Responderá: «No lo sé, pero solía decir lo que decía la gente». Entonces le dirán: «Ni tú lo sabías ni te dejaste guiar (al recitar el Corán)». Luego lo golpearán con martillos de hierro una vez, y emitirá un grito tal que todos los que estén cerca de él oirán, excepto los genios y los seres humanos. (Véase el hadiz núm. 422).