El Mensajero de Allah (ﷺ) dijo: «¿Quién mataría a Ka`b bin Al-Ashraf si ha dañado a Allah y a Su Mensajero?» Muhammad bin Maslama (se levantó y) dijo: «Lo mataré». Así que Muhammad bin Maslama fue a Kaab y dijo: «Quiero que me presten uno o dos wasqs de cereales». Kaab dijo: «Hipotece a sus mujeres para mí». Muhammad bin Maslama dijo: «¿Cómo podemos hipotecar a nuestras mujeres si eres el más apuesto de los árabes?» Dijo: «Pues hipotecame a tus hijos». Mahoma dijo: «¿Cómo podemos hipotecar a nuestros hijos, si la gente los maltrata por haberlos hipotecado por uno o dos wasqs de cereales? Es una vergüenza para nosotros. Pero te hipotecaremos nuestras armas». Así que Muhammad bin Maslama le prometió que acudiría a él la próxima vez. Ellos (Muhammad bin Maslama) y sus compañeros acudieron a él tal como lo habían prometido y lo asesinaron. Luego fueron a ver al Profeta (ﷺ) y se lo contaron.