حَدَّثَنَا مُحَمَّدُ بْنُ بَشَّارٍ، حَدَّثَنَا يَحْيَى، وَابْنُ أَبِي عَدِيٍّ، عَنْ سَعِيدٍ، عَنْ قَتَادَةَ، عَنْ أَنَسِ بْنِ مَالِكٍ، قَالَ كَانَ النَّبِيُّ صلى الله عليه وسلم لاَ يَرْفَعُ يَدَيْهِ فِي شَىْءٍ مِنْ دُعَائِهِ إِلاَّ فِي الاِسْتِسْقَاءِ، وَإِنَّهُ يَرْفَعُ حَتَّى يُرَى بَيَاضُ إِبْطَيْهِ.
Traducción
Narró Anas bin Malik
El Profeta (ﷺ) nunca levantaba las manos para ninguna invocación que no fuera la de Istisqa' y solía levantarlas tanto que la blancura de sus axilas se hacía visible. (Nota: Es posible que Anas no haya visto al Profeta (ﷺ) levantar las manos, pero se ha narrado que el Profeta (ﷺ) solía levantarlas para otras invocaciones que no fueran Istiqa. Véanse los hadices 807 y 808 y también los hadices 612, tomo 5).