Fui al Profeta (ﷺ) junto con un grupo de al-Ash`ariyin para pedirle que nos proporcionara monturas. Dijo: «Por Dios, no os proporcionaré monturas y no tengo nada sobre lo que montaros». Luego nos quedamos allí todo el tiempo que Alá deseaba que nos quedáramos, y luego le trajeron tres camellas muy bonitas y nos obligó a montarlas. Cuando salimos, nosotros o algunos de nosotros dijimos: «Que Alá no nos bendiga, pues el Profeta Muhámmad (ﷺ) le pedimos monturas y él juró que no nos daría ninguna montura, pero luego nos la dio. Así que volvamos al Profeta (ﷺ) y recordémosle (su juramento)». Cuando regresamos a él (y le recordamos el hecho), dijo: «No te he dado monturas, sino que es Alá quien te ha dado. Por Alá, si Alá quiere, si alguna vez hago un juramento y descubro algo que no sea lo primero, haré expiación por mi juramento y haré lo que sea mejor (o haré algo que sea mejor y daré la expiación por mi juramento).