Abu Talha le dijo a Um Sulaim: «Escuché la voz del Mensajero de Allah (ﷺ) bastante débil y supe que se debía al hambre. ¿Tienes algo (para regalarle al Profeta)?» Ella dijo: «Sí». Luego sacó unos cuantos panes de cebada, cogió un velo, envolvió el pan con una parte y me envió al Mensajero de Allah (ﷺ). Fui y encontré al Mensajero de Allah (ﷺ) sentado en la mezquita con algunas personas. Me puse de pie ante él. El Mensajero de Allah (ﷺ) me dijo: «¿Te ha enviado Abu Talha?» Le dije: «Sí. Entonces el Mensajero de Allah (ﷺ) dijo a quienes estaban con él: «Levántate y continúa». Me adelanté a ellos (como su precursor) y llegué a Abu Talha y le informé al respecto. Abu Talha dijo: «¡Oh, Um Sulaim! El Mensajero de Allah (ﷺ) ha llegado y no tenemos comida para darles de comer». Um Sulaim dijo: «Alá y Su Mensajero saben mejor». Así que Abu Talha salió (para recibirlos) hasta que se encontró con el Mensajero de Allah (ﷺ). El Mensajero de Allah (ﷺ) llegó en compañía de Abu Talha y entraron en la casa. El Mensajero de Allah (ﷺ) dijo: «¡Oh, Um Sulaim! Trae lo que tengas». Así que ella trajo ese pan (de cebada) y el Mensajero de Allah (ﷺ) ordenó que lo partieran en trozos pequeños, y luego Um Sulaim vertió sobre él un poco de mantequilla de un recipiente de cuero para mantequilla, y luego el Mensajero de Allah (ﷺ) dijo lo que Allah quería que dijera (es decir, bendecir la comida). El Mensajero de Allah (ﷺ) dijo entonces: «Admitan a diez hombres». Abu Talha los admitió, comieron hasta saciarse y salieron. Volvió a decir: «Admitan a diez hombres». Los admitió, y de esta manera toda la gente comió hasta saciarse, y eran setenta u ochenta hombres».