حَدَّثَنَا عَبْدُ اللَّهِ بْنُ عُثْمَانَ، أَخْبَرَنَا عَبْدُ اللَّهِ، أَخْبَرَنَا شُعْبَةُ، عَنْ مُحَمَّدِ بْنِ الْمُنْكَدِرِ، قَالَ سَمِعْتُ جَابِرًا ـ رضى الله عنه ـ قَالَ دَخَلَ عَلَىَّ النَّبِيُّ صلى الله عليه وسلم وَأَنَا مَرِيضٌ، فَدَعَا بِوَضُوءٍ فَتَوَضَّأَ، ثُمَّ نَضَحَ عَلَىَّ مِنْ وَضُوئِهِ فَأَفَقْتُ فَقُلْتُ يَا رَسُولَ اللَّهِ إِنَّمَا لِي أَخَوَاتٌ‏.‏ فَنَزَلَتْ آيَةُ الْفَرَائِضِ‏.‏
Traducción
Jabir narrado

Cuando estaba enferma, el Profeta (ﷺ) se acercó a mí y me pidió un poco de agua para realizar la ablución y, cuando terminó su ablución, me roció un poco de agua de su ablución, tras lo cual recobré el conocimiento y dije: «¡Oh, Mensajero de Allah (ﷺ)! Tengo hermanas». Luego se revelaron los versículos divinos sobre las leyes de la herencia.