حَدَّثَنَا قُتَيْبَةُ بْنُ سَعِيدٍ، عَنْ مَالِكٍ، عَنْ نَافِعٍ، عَنِ ابْنِ عُمَرَ، أَنَّ عَائِشَةَ أُمَّ الْمُؤْمِنِينَ، أَرَادَتْ أَنْ تَشْتَرِيَ جَارِيَةً تُعْتِقُهَا فَقَالَ أَهْلُهَا نَبِيعُكِهَا عَلَى أَنَّ وَلاَءَهَا لَنَا. فَذَكَرَتْ لِرَسُولِ اللَّهِ صلى الله عليه وسلم فَقَالَ " لاَ يَمْنَعُكِ ذَلِكِ، فَإِنَّمَا الْوَلاَءُ لِمَنْ أَعْتَقَ ".
Traducción
Narró Al-Aswad
Aisha dijo: «Compré Barira y sus amos estipularon que el Wala sería para ellos». Aisha se lo mencionó al Profeta (ﷺ) y él dijo: «Manumitela, ya que el wala es para quien da la plata (es decir, paga el precio por liberar al esclavo)». Aisha añadió: «Así que la mantuve. Después de eso, el Profeta la llamó (a Barira) y le dio la opción de volver con su esposo o no. Dijo: «Si me diera tanto y tanto (dinero) no me quedaría con él». Así que se decidió por sí misma (es decir, se negó a volver con su marido)».