حَدَّثَنَا أَبُو الْوَلِيدِ، حَدَّثَنَا اللَّيْثُ، عَنِ ابْنِ شِهَابٍ، عَنْ عُرْوَةَ، عَنْ عَائِشَةَ، أَنَّ أُسَامَةَ، كَلَّمَ النَّبِيَّ صلى الله عليه وسلم فِي امْرَأَةٍ فَقَالَ " إِنَّمَا هَلَكَ مَنْ كَانَ قَبْلَكُمْ أَنَّهُمْ كَانُوا يُقِيمُونَ الْحَدَّ عَلَى الْوَضِيعِ، وَيَتْرُكُونَ الشَّرِيفَ، وَالَّذِي نَفْسِي بِيَدِهِ لَوْ فَاطِمَةُ فَعَلَتْ ذَلِكَ لَقَطَعْتُ يَدَهَا ".
Traducción
Narró Aisha
Usama se acercó al Profeta (ﷺ) en nombre de una mujer (que había cometido un robo). El Profeta (ﷺ) dijo: «Las personas que te precedieron fueron destruidas porque solían imponer los castigos legales a los pobres y perdonar a los ricos. ¡Por Aquel en Cuyas Manos está mi alma! Si Fátima (la hija del Profeta (ﷺ)) hiciera eso (es decir, robó), le cortaría la mano».