حَدَّثَنَا مُوسَى بْنُ إِسْمَاعِيلَ، حَدَّثَنَا جُوَيْرِيَةُ، عَنْ نَافِعٍ، قَالَ قَالَ ابْنُ عُمَرَ ـ رضى الله عنهما ـ رَجَعْنَا مِنَ الْعَامِ الْمُقْبِلِ فَمَا اجْتَمَعَ مِنَّا اثْنَانِ عَلَى الشَّجَرَةِ الَّتِي بَايَعْنَا تَحْتَهَا، كَانَتْ رَحْمَةً مِنَ اللَّهِ. فَسَأَلْتُ نَافِعًا عَلَى أَىِّ شَىْءٍ بَايَعَهُمْ عَلَى الْمَوْتِ قَالَ لاَ، بَايَعَهُمْ عَلَى الصَّبْرِ.
Traducción
Narró Yazid bin Ubaid
Salama dijo: «Hice el juramento de lealtad (Al-Ridwan) al Mensajero de Allah (ﷺ) y luego me mudé a la sombra de un árbol. Cuando el número de personas que rodeaban al Profeta (ﷺ) disminuyó, dijo: «¡Oh, Ibn Al-Akwa! ¿No me darás el juramento de lealtad?» Respondí: «¡Oh, Mensajero de Allah (ﷺ)! Ya te he hecho el juramento de lealtad». Dijo: «Hazlo otra vez». Así que hice el juramento de lealtad por segunda vez». Pregunté: «¡Oh, Abu Muslim! ¿Por qué juraste lealtad ese día?» Él respondió: «Hicimos el juramento de lealtad por la muerte».