Hoy se me acercó un hombre y me hizo una pregunta que no sabía cómo responder. Me dijo: «Dígame, si un hombre rico y activo, bien equipado con armas, sale en expediciones militares con nuestros jefes y nos ordena hacer cosas que no podemos hacer (¿debemos obedecerlo?)» Le respondí: «Por Dios, no sé qué responderte, excepto que estábamos en compañía del Profeta (ﷺ) y él solía ordenarnos que hiciéramos algo solo una vez hasta que lo termináramos. No cabe duda de que todos vosotros permaneceréis en buen estado mientras obedezcan a Alá. Si alguien tiene dudas sobre la legalidad de algo, pregúntele a alguien que lo satisfaga, pero pronto llegará un momento en que no encontrará a ese hombre. Por Él, excepto Quien nadie tiene derecho a ser adorado. Veo que el ejemplo de lo que ha pasado de esta vida (a lo que queda de ella) es como el de un estanque al que se le ha agotado el agua dulce y no queda nada más que agua turbia».