حَدَّثَنَا مُحَمَّدُ بْنُ يُوسُفَ، حَدَّثَنَا سُفْيَانُ، عَنْ عَاصِمٍ، عَنْ أَبِي عُثْمَانَ، عَنْ أَبِي مُوسَى الأَشْعَرِيِّ ـ رضى الله عنه ـ قَالَ كُنَّا مَعَ رَسُولِ اللَّهِ صلى الله عليه وسلم، فَكُنَّا إِذَا أَشْرَفْنَا عَلَى وَادٍ هَلَّلْنَا وَكَبَّرْنَا ارْتَفَعَتْ أَصْوَاتُنَا، فَقَالَ النَّبِيُّ صلى الله عليه وسلم ‏"‏ يَا أَيُّهَا النَّاسُ، ارْبَعُوا عَلَى أَنْفُسِكُمْ، فَإِنَّكُمْ لاَ تَدْعُونَ أَصَمَّ وَلاَ غَائِبًا، إِنَّهُ مَعَكُمْ، إِنَّهُ سَمِيعٌ قَرِيبٌ، تَبَارَكَ اسْمُهُ وَتَعَالَى جَدُّهُ ‏"‏‏.‏
Traducción
Narró Abu Musa al-Ash'ari

Estuvimos en compañía del Mensajero de Allah (ﷺ) (durante el Hayy). Siempre que íbamos a un lugar alto solíamos decir: «Nadie tiene derecho a ser adorado sino Allah, y Alá es el Más Grande», y nuestras voces solían alzarse, por lo que el Profeta (ﷺ) decía: «¡Oh, gente! Sed misericordiosos con vosotros mismos (es decir, no levantéis la voz), porque no llamáis a un sordo o ausente, sino a Aquel que está con vosotros, sin duda Él todo lo oye, siempre está cerca (de todas las cosas).