حَدَّثَنَا مُسَدَّدٌ، حَدَّثَنَا أَبُو الأَحْوَصِ، حَدَّثَنَا أَبُو إِسْحَاقَ، عَنِ الْبَرَاءِ ـ رضى الله عنه ـ قَالَ رَأَيْتُ النَّبِيَّ صلى الله عليه وسلم يَوْمَ الْخَنْدَقِ وَهُوَ يَنْقُلُ التُّرَابَ حَتَّى وَارَى التُّرَابُ شَعَرَ صَدْرِهِ، وَكَانَ رَجُلاً كَثِيرَ الشَّعَرِ وَهْوَ يَرْتَجِزُ بِرَجَزِ عَبْدِ اللَّهِ اللَّهُمَّ لَوْلاَ أَنْتَ مَا اهْتَدَيْنَا وَلاَ تَصَدَّقْنَا وَلاَ صَلَّيْنَا فَأَنْزِلَنْ سَكِينَةً عَلَيْنَا وَثَبِّتِ الأَقْدَامَ إِنْ لاَقَيْنَا إِنَّ الأَعْدَاءَ قَدْ بَغَوْا عَلَيْنَا إِذَا أَرَادُوا فِتْنَةً أَبَيْنَا يَرْفَعُ بِهَا صَوْتَهُ‏.‏
Traducción
Narró Al-Bara

Vi al Mensajero de Allah (ﷺ) el día (de la batalla) de la trinchera cargando tierra hasta que el pelo de su pecho se cubrió de polvo y era un hombre peludo. Estaba recitando los siguientes versos de 'Abdullah (bin Rawaha): «Oh, Allah, si no hubiera sido por ti, no habríamos sido guiados, ni habríamos dado en caridad ni orado. Por lo tanto, concédenos calma cuando nos encontremos con el enemigo. Entonces, haz que nuestros pies sean firmes, porque si quieren ponernos en aprietos (es decir, quieren luchar contra nosotros), nosotros no lo haremos (huiremos sino resistiremos)». El Profeta (ﷺ) solía alzar la voz mientras recitaba estos versos. (Véase el Hadiz núm. 432, tomo 5).