Vi a Marwan bin Al-Hakam sentado en la mezquita. Así que me acerqué y me senté a su lado. Nos contó que Zaid bin Thabit le había contado que el Mensajero de Allah (ﷺ) le había dictado el versículo divino: «No son iguales los creyentes que se sientan (en casa) y los que se esfuerzan y luchan por la causa de Allah con sus riquezas y vidas». (4.95) Zaid dijo: «Ibn-Maktum se acercó al Profeta (ﷺ) mientras me dictaba ese mismo versículo. Sobre eso, Ibn Um Maktum dijo: «¡Oh, Mensajero de Allah (ﷺ)! Si tuviera el poder, sin duda participaría en la Yihad». Era un hombre ciego. Así que Alá envió una revelación a Su Mensajero mientras su muslo estaba sobre el mío, y me pesó tanto que temí que me rompiera el muslo. Luego, ese estado del Profeta (ﷺ) terminó después de que Allah revelara: «... excepto aquellos que estén discapacitados (por una lesión, ciegos o cojos, etc.) (4.95)