(de su padre) Abu Qatada salió (de viaje) con el Mensajero de Allah (ﷺ), pero se quedó con algunos de sus compañeros que se encontraban en el estado de Ihram. Él mismo no estaba en el estado de Ihram. Vieron un abridor antes de que él pudiera verlo. Cuando vieron la apertura, no dijeron nada hasta que Abu Qatada la vio. Así que montó sobre su caballo llamado Al-Jarada y les pidió que le dieran el látigo, pero ellos se negaron. Así que él mismo lo cogió y luego atacó el que lo abría y lo masacró. Comió de su carne y sus compañeros también comieron, pero se arrepintieron de haber comido. Cuando se encontraron con el Profeta (le preguntaron al respecto), él preguntó: «¿Te queda algo de su carne?» Abu Qatada respondió: «Sí, tenemos su pierna con nosotros». Así que el Profeta (ﷺ) la tomó y se la comió.