حَدَّثَنَا عَبْدُ اللَّهِ بْنُ مُحَمَّدٍ، حَدَّثَنَا مُعَاوِيَةُ، حَدَّثَنَا أَبُو إِسْحَاقَ، عَنْ حُمَيْدٍ، قَالَ سَمِعْتُ أَنَسًا ـ رضى الله عنه ـ يَقُولُ كَانَتْ نَاقَةُ النَّبِيِّ صلى الله عليه وسلم يُقَالُ لَهَا الْعَضْبَاءُ‏.‏
Traducción
Anas narrado

El Profeta (ﷺ) tenía una camella llamada Al Adba que no podía superarse en una carrera. (Humaid, dijo un subnarrador: «O difícilmente podría superarse»). Una vez llegó un beduino montado en un camello que tenía menos de seis años, lo que lo supera (es decir, a Al-`Adba') en la carrera. Los musulmanes lo sentían tanto que el Profeta (ﷺ) se dio cuenta de su angustia. Luego dijo: «La ley de Dios es que Él derribe todo lo que se eleva en el mundo».