حَدَّثَنَا عَبْدُ اللَّهِ بْنُ مُحَمَّدٍ، حَدَّثَنَا مُعَاوِيَةُ بْنُ عَمْرٍو، حَدَّثَنَا أَبُو إِسْحَاقَ، عَنْ حُمَيْدٍ، قَالَ سَمِعْتُ أَنَسَ بْنَ مَالِكٍ ـ رضى الله عنه ـ عَنِ النَّبِيِّ صلى الله عليه وسلم قَالَ " مَا مِنْ عَبْدٍ يَمُوتُ لَهُ عِنْدَ اللَّهِ خَيْرٌ، يَسُرُّهُ أَنْ يَرْجِعَ إِلَى الدُّنْيَا، وَأَنَّ لَهُ الدُّنْيَا وَمَا فِيهَا، إِلاَّ الشَّهِيدَ، لِمَا يَرَى مِنْ فَضْلِ الشَّهَادَةِ، فَإِنَّهُ يَسُرُّهُ أَنْ يَرْجِعَ إِلَى الدُّنْيَا فَيُقْتَلَ مَرَّةً أُخْرَى ".
Traducción
Anas narrado
El Profeta (ﷺ) dijo: «Un solo esfuerzo (de luchar) por la causa de Allah por la tarde o por la mañana es mejor que todo el mundo y lo que haya en él. Un lugar en el Paraíso tan pequeño como el arco o el látigo de uno de vosotros es mejor que todo el mundo y lo que hay en él. Y si a los habitantes de la tierra se les apareciera una hora del Paraíso, llenaría el espacio entre el Cielo y la Tierra con un aroma ligero y agradable, y cubrirse la cabeza es mejor que el mundo y lo que hay en él».