حَدَّثَنَا مُحَمَّدُ بْنُ عَرْعَرَةَ، حَدَّثَنَا شُعْبَةُ، عَنْ يُونُسَ بْنِ عُبَيْدٍ، عَنْ ثَابِتٍ الْبُنَانِيِّ، عَنْ أَنَسِ بْنِ مَالِكٍ ـ رضى الله عنه ـ قَالَ صَحِبْتُ جَرِيرَ بْنَ عَبْدِ اللَّهِ، فَكَانَ يَخْدُمُنِي‏.‏ وَهْوَ أَكْبَرُ مِنْ أَنَسٍ قَالَ جَرِيرٌ إِنِّي رَأَيْتُ الأَنْصَارَ يَصْنَعُونَ شَيْئًا لاَ أَجِدُ أَحَدًا مِنْهُمْ إِلاَّ أَكْرَمْتُهُ‏.‏
Traducción
Anas narrado

Estábamos con el Profeta (en un viaje) y la única sombra que uno podía tener era la sombra hecha con su propia ropa. Los que ayunaban no hacían ningún trabajo y los que no ayunaban servían a los camellos, les traían el agua y trataban a los enfermos y (heridos). Por eso, el Profeta (ﷺ) dijo: «Hoy, quienes no ayunaron se llevaron (toda) la recompensa».