Un hombre se acercó al Profeta. El Profeta (ﷺ) envió un mensajero a sus esposas (para que les trajeran algo de comer a ese hombre), pero ellas dijeron que no tenían nada más que agua. Entonces el Mensajero de Allah (ﷺ) dijo: «¿Quién se llevará a esta persona o la recibirá como huésped?» Un hombre de Ansar dijo: «Yo». Así que lo llevó a su esposa y le dijo: «Entretenga generosamente a la invitada del Mensajero de Allah (ﷺ)». Ella respondió: «No tenemos nada más que la comida de mis hijos». Dijo: «Prepara la comida, enciende la lámpara y deja que tus hijos duerman si te piden cenar». Así que preparó la comida, encendió su lámpara e hizo dormir a sus hijos, y luego se puso de pie fingiendo que estaba arreglando su lámpara, pero la apagó. Luego, ambos fingieron que estaban comiendo, pero en realidad se fueron a la cama con hambre. Por la mañana, el Ansari acudió al Mensajero de Allah (ﷺ) y le dijo: «Esta noche, Allah se rió o se asombró de tu acción». Entonces Alá reveló: «Pero dales (a los emigrantes) preferencia sobre sí mismos, aunque lo necesiten. Y quienes se salven de la codicia, ésos serán los que tendrán éxito». (59.9)