El día de la batalla de Uhud, la gente huyó y abandonó al Profeta (ﷺ), pero Abu Talha estaba protegiendo al Profeta (ﷺ) con su escudo frente a él. Abu Talha era un arquero fuerte y experimentado que solía mantener su arco de flecha fuerte y bien estirado. Ese día rompió dos o tres arcos de flecha. Si pasaba un hombre con una aljaba llena de flechas, el Profeta (ﷺ) le decía: «Vacíala delante de Abu Talha». Cuando el Profeta (ﷺ) declaró que miraba al enemigo levantando la cabeza, Abu Talha dijo: «¡Oh, Profeta de Allah! ¡Deja que mis padres sean sacrificados por ti! Por favor, no levantes la cabeza y la hagas visible, no sea que una flecha del enemigo te alcance. Deja que me hieran el cuello y el pecho en vez de los tuyos». (Ese día) vi a Aisha, la hija de Abu Bakr y Um Sulaim, levantándose los vestidos para poder ver los adornos de sus piernas, y llevaban las pieles de agua de sus brazos para verter el agua en la boca de la gente sedienta y, luego, volver a llenarlos y volver a verter el agua en la boca de la gente. (Ese día) la espada de Abu Talha cayó de su mano dos o tres veces.