Zaid bin 'Amr bin Nufail fue a Sham para preguntar sobre una verdadera religión a seguir. Conoció a un erudito religioso judío y le preguntó acerca de su religión. Dijo: «Tengo la intención de abrazar su religión, así que cuénteme algo al respecto». El judío dijo: «No aceptarás nuestra religión a menos que recibas tu parte de la ira de Dios». Zaid dijo: «No huyo excepto ante la ira de Alá, y no soportaré ni un ápice si tengo el poder de evitarla. ¿Puedes hablarme de alguna otra religión?» Dijo: «No conozco ninguna otra religión excepto la hanif». Zaid preguntó: «¿Qué es Hanif?» Dijo: «Hanif es la religión de (el profeta) Abraham, que no era judío ni cristiano, y no adoraba sino a Allah». Entonces Zaid salió y se encontró con un erudito religioso cristiano y le dijo lo mismo que antes. El cristiano dijo: «No aceptarás nuestra religión a menos que recibas una parte de la maldición de Alá». Zaid respondió: «No huyo excepto ante la maldición de Alá, y nunca soportaré la maldición y la ira de Allah si tengo el poder de evitarlas. ¿Me hablarías de alguna otra religión?» Él respondió: «No conozco ninguna otra religión excepto Hanif». Zaid preguntó: «¿Qué es Hanif?» Él respondió: Hanif es la religión de (el profeta) Abraham, que no era judío ni cristiano y que no adoraba sino a Allah». Cuando Zaid escuchó su declaración sobre (la religión de) Abraham, salió de ese lugar y, cuando salió, levantó ambas manos y dijo: «¡Oh, Alá! Te declaro mi testigo de que soy de la religión de Abraham.