حَدَّثَنَا مُسَدَّدٌ، حَدَّثَنَا يَحْيَى، قَالَ هِشَامٌ حَدَّثَنِي أَبِي، عَنْ عَائِشَةَ ـ رضى الله عنها ـ قَالَتْ كَانَ عَاشُورَاءُ يَوْمًا تَصُومُهُ قُرَيْشٌ فِي الْجَاهِلِيَّةِ، وَكَانَ النَّبِيُّ صلى الله عليه وسلم يَصُومُهُ، فَلَمَّا قَدِمَ الْمَدِينَةَ صَامَهُ وَأَمَرَ بِصِيَامِهِ، فَلَمَّا نَزَلَ رَمَضَانُ كَانَ مَنْ شَاءَ صَامَهُ، وَمَنْ شَاءَ لاَ يَصُومُهُ.
Traducción
Narró Aisha
Abu Bakr tenía un esclavo que solía darle parte de sus ganancias. Abu Bakr solía comer de ella. Un día trajo algo y Abu Bakr comió de él. El esclavo le dijo: «¿Sabes qué es esto?» Abu Bakr preguntó entonces: «¿Qué es?» El esclavo respondió: «Una vez, en el período preislámico de ignorancia, predije el futuro de alguien, aunque desconocía este conocimiento de la predicción, pero lo engañé y, cuando me conoció, me dio algo para ese servicio, y eso es lo que habéis comido». Entonces Abu Bakr se llevó la mano a la boca y vomitó todo lo que tenía en el estómago.