El Mensajero de Allah (ﷺ) se sentó en el púlpito y dijo: «Allah le ha dado a uno de Sus siervos la opción de recibir el esplendor y el lujo de la vida mundana como quiera o aceptar lo bueno (del Más Allá) que está con Allah. Por eso ha elegido lo bueno que está con Alá». Al oír esto, Abu Bakr lloró y dijo: «Nuestros padres y madres sean sacrificados por ti». Esto nos asombró. La gente decía: «¡Miren a este viejo! El Mensajero de Allah (ﷺ) habla de un siervo de Allah a quien le ha dado la opción de elegir entre el esplendor de esta vida mundana o el bien que Él trae consigo, mientras dice: «Nuestros padres y madres sean sacrificados por vosotros». Pero al Mensajero de Allah (ﷺ) se le había dado la opción, y Abu Bakr lo sabía mejor que nosotros. El Mensajero de Allah (ﷺ) añadió: «Sin duda, estoy en deuda con Abu Bakr más que con nadie, tanto por su compañía como por su riqueza. Y si hubiera tenido que elegir un Jalil de entre mis seguidores, sin duda habría elegido a Abu Bakr, pero la fraternidad del Islam es suficiente. Que ninguna puerta de la mezquita (es decir, la de Khoukha) permanezca abierta, excepto la puerta de Abu Bakr».