حَدَّثَنَا قَبِيصَةُ، حَدَّثَنَا سُفْيَانُ، عَنِ ابْنِ أَبِي نَجِيحٍ، وَأَيُّوبَ، عَنْ مُجَاهِدٍ، عَنْ عَبْدِ الرَّحْمَنِ بْنِ أَبِي لَيْلَى، عَنْ كَعْبِ بْنِ عُجْرَةَ ـ رضى الله عنه‏.‏ مَرَّ بِيَ النَّبِيُّ صلى الله عليه وسلم وَأَنَا أُوقِدُ تَحْتَ الْقِدْرِ فَقَالَ ‏"‏ أَيُؤْذِيكَ هَوَامُّ رَأْسِكَ ‏"‏‏.‏ قُلْتُ نَعَمْ‏.‏ فَدَعَا الْحَلاَّقَ فَحَلَقَهُ ثُمَّ أَمَرَنِي بِالْفِدَاءِ‏.‏
Traducción
Narrado por Al-Qasim bin Muhammad

Aisha (quejándose de dolor de cabeza) dijo: "¡Oh, mi cabeza!" El Mensajero de Dios (ﷺ) dijo: "Desearía que eso hubiera sucedido mientras aún vivía, porque entonces le pediría perdón a Dios por ti e invocaría a Dios por ti". Aisha dijo: "¡Wa thuklayah! Por Alá, creo que quieres que muera; ¡Y si esto sucediera, pasarías la última parte del día durmiendo con una de tus esposas! El Profeta (ﷺ) dijo: "No, debería decir: '¡Oh, mi cabeza!' Sentí ganas de mandar a buscar a Abu Bakr y a su hijo, y nombrarlo como mi sucesor para que algunas personas no reclamaran algo o otras desearan algo, pero luego me dije a mí mismo: 'Alá no permitiría que fuera de otra manera, y los musulmanes impedirían que fuera de otra manera'.