حَدَّثَنَا عَبْدَانُ، أَخْبَرَنَا أَبِي، عَنْ شُعْبَةَ، عَنْ أَشْعَثَ، قَالَ سَمِعْتُ أَبِي قَالَ، سَمِعْتُ مَسْرُوقًا، قَالَ سَأَلْتُ عَائِشَةَ ـ رضى الله عنها ـ أَىُّ الْعَمَلِ كَانَ أَحَبَّ إِلَى النَّبِيِّ صلى الله عليه وسلم قَالَتِ الدَّائِمُ‏.‏ قَالَ قُلْتُ فَأَىَّ حِينٍ كَانَ يَقُومُ قَالَتْ كَانَ يَقُومُ إِذَا سَمِعَ الصَّارِخَ‏.‏
Traducción
Narró Anas bin Malik

Una vez, el Mensajero de Allah (ﷺ) nos guió en la oración y, después de terminarla, subió al púlpito y señaló con la mano la Qibla de la mezquita y dijo: «Mientras los guiaba en la oración, tanto el Paraíso como el Infierno estaban frente a mí en dirección a esta pared. Nunca había visto algo mejor (que el Paraíso) y peor (que el Infierno) como lo he visto hoy, nunca había visto algo mejor y peor que lo que he visto hoy».