El Profeta (ﷺ) vio a un hombre que luchaba contra los paganos y era una de las personas más competentes que luchaba en nombre de los musulmanes. El Profeta (ﷺ) dijo: «Aquel que quiera ver a un hombre desde los moradores del Fuego (del Infierno), que mire a este (hombre)». Otro hombre lo siguió y siguió persiguiéndolo hasta que él (el luchador) resultó herido y, tratando de morir rápidamente, puso la punta de la espada entre sus pechos y se inclinó sobre ella hasta que le atravesó los hombros (es decir, se suicidó)». El Profeta (ﷺ) agregó: «Una persona puede hacer cosas que a la gente le parezcan las obras de la gente del Paraíso cuando, de hecho, proviene de los habitantes del Fuego (Infierno): y de manera similar, una persona puede hacer acciones que a la gente le parezcan las obras de la gente del Fuego (Infierno) cuando, de hecho, proviene de los habitantes del Paraíso. En verdad, los (resultados de) las obras realizadas dependen de las últimas acciones».