El Mensajero de Allah (ﷺ) nos narró dos narraciones, una de las cuales he visto (sucediendo) y estoy esperando la otra. Narró que la honestidad se conservaba en las raíces del corazón de los hombres (al principio) y que luego la aprendieron (la honestidad) del Corán, y luego la aprendieron de la Sunna (la tradición) (del Profeta). También nos habló de su desaparición, diciendo: «El hombre se va a dormir, cuando la honestidad desaparece de su corazón y solo queda su rastro, parecido a las huellas del fuego. Luego dormirá, tras lo cual también le quitarán el resto de la honestidad (del corazón) y su rastro se parecerá a una ampolla que se eleva sobre la superficie de la piel cuando una brasa toca el pie; de hecho, esta ampolla no contiene nada. Llegará, pues, un día en que las personas hagan negocios entre sí, pero apenas habrá entre ellas personas dignas de confianza. Luego se dirá que en tal o cual tribu hay tal o cual persona honesta, y un hombre será admirado por su inteligencia, buenos modales y fortaleza, aunque, de hecho, no tendrá una fe igual a la de un grano de mostaza en su corazón». El narrador añadió: Llegó un momento en que no me importaba tratar con ninguno de vosotros, porque si era musulmán, su religión le impediría hacer trampa; y si fuera cristiano, su gobernante musulmán le impediría hacer trampa; pero hoy no puedo tratar excepto con tal y tal y tal. (Véase el Hadiz núm. 208, tomo 9)