Cuando orábamos con el Profeta (ﷺ) solíamos decir: As-Salam sea con Allah de parte de Sus adoradores, As-Salam sea con Gabriel, As-Salam con Miguel, As-Salam con fulano. Cuando el Profeta (ﷺ) terminó su oración, se dirigió a nosotros y dijo: «Allah mismo es As-Salam (la paz), así que cuando uno se sienta a rezar, debe decir: 'at-Tahiyatu-li l-lahi Was-Salawatu, Wat-Taiyibatu, As-Salamu 'Alaika aiyuhan-Nabiyyu wa Rah-matul-iahi wa Barakatuhu, As-Salamu 'Alaina wa 'ala 'Ibadillahi assalihin, porque si así lo dice, será para todos los piadosos siervos de Allah en los cielos y la Tierra. (Luego debe decir): 'ash-Hadu an la ilaha illalllahu wa ash-hadu anna Muhammadan `Abduhu wa rasulu-hu', y luego puede elegir el discurso (es decir, la invocación) que desee» (véase el hadiz núm. 797, tomo 1).