La noticia de mi ayuno se la mencionaron al Profeta (ﷺ). Así que se acercó a mí y le puse un cojín de cuero relleno con fibras de palma. El Profeta (ﷺ) se sentó en el suelo y el cojín estaba entre él y yo. Me dijo: «¿No es suficiente para ti (que ayunes) tres días al mes?» Dije: «¡Oh, Mensajero de Allah (ﷺ)! (Puedo ayunar más que esto)». Dijo: «Puedes ayunar) cinco días al mes». Dije: «¡Oh, Mensajero de Allah (ﷺ)! (Puedo ayunar más que esto)». Dijo: «(Puedes ayunar) siete días». Dije: «¡Oh, Mensajero de Alá!» Dijo: «Nueve». Dije: «¡Oh, Mensajero de Allah (ﷺ)!» Dijo: «Once». Dije: «¡Oh, Mensajero de Allah (ﷺ)!» Dijo: «Ningún ayuno es mejor que el de [el Profeta (ﷺ) David], que era de medio año, y solía ayunar en días alternos. (Véase el Hadiz núm. 300, tomo 3)