Una vez, el Mensajero de Allah (ﷺ) fue a la musalla (para ofrecer la oración) de Id-al-Adha o Al-Fitr. Luego pasó junto a las mujeres y dijo: «¡Oh mujeres! Dad limosna, pues he visto que la mayoría de los habitantes del Infierno erais vosotras (mujeres)». Preguntaron: «¿Por qué es así, oh Mensajero de Allah (ﷺ)?» Él respondió: «Maldecéis con frecuencia y sois desagradecidos con vuestros maridos. No he visto a nadie más deficiente en inteligencia y religión que tú. Algunos de ustedes podrían llevar por mal camino a un hombre prudente y sensato». Las mujeres preguntaron: «¡Oh, Mensajero de Allah (ﷺ)! ¿Qué hay de deficiente en nuestra inteligencia y religión?» Dijo: «¿No es igual el testimonio de dos mujeres al testimonio de un hombre?» Respondieron afirmativamente. Él dijo: «Esta es la deficiencia de su inteligencia. ¿No es cierto que una mujer no puede orar ni ayunar durante su menstruación?» Las mujeres respondieron afirmativamente. Él dijo: «Esta es la deficiencia de su religión».