حَدَّثَنَا عَاصِمُ بْنُ عَلِيٍّ، حَدَّثَنَا ابْنُ أَبِي ذِئْبٍ، عَنِ الْمَقْبُرِيِّ، ‏{‏عَنْ أَبِيهِ،‏}‏ عَنْ أَبِي هُرَيْرَةَ ـ رضى الله عنه ـ عَنِ النَّبِيِّ صلى الله عليه وسلم قَالَ ‏"‏ يَا نِسَاءَ الْمُسْلِمَاتِ لاَ تَحْقِرَنَّ جَارَةٌ لِجَارَتِهَا، وَلَوْ فِرْسِنَ شَاةٍ ‏"‏‏.‏
Traducción
`Urwa narró

Aisha me dijo: «¡Oh, sobrino mío! Solíamos ver la media luna, luego la media luna y luego la media luna. Así vimos tres medias lunas en dos meses y no se encendía fuego (para cocinar) en las casas del Mensajero de Allah (ﷺ). Dije: «¡Oh, tía mía! Entonces, ¿de qué sirve sostenerte?» Aisha respondió: «Las dos cosas negras: dátiles y agua, nuestros vecinos de Ansar tenían un poco de manarh y solían regalarle al Mensajero de Allah (ﷺ) un poco de su leche y él nos daba de beber».