حَدَّثَنَا أَبُو عَاصِمٍ، عَنِ ابْنِ جُرَيْجٍ، عَنِ ابْنِ أَبِي مُلَيْكَةَ، عَنْ عَبَّادِ بْنِ عَبْدِ اللَّهِ، عَنْ أَسْمَاءَ ـ رضى الله عنها ـ قَالَتْ قُلْتُ يَا رَسُولَ اللَّهِ مَا لِي مَالٌ إِلاَّ مَا أَدْخَلَ عَلَىَّ الزُّبَيْرُ فَأَتَصَدَّقُ. قَالَ " تَصَدَّقِي، وَلاَ تُوعِي فَيُوعَى عَلَيْكِ ".
Traducción
Narró Aisha
Cuando el Mensajero de Allah (ﷺ) quería emprender un viaje, echaba a suertes cuál de sus esposas lo acompañaría. Se llevaba a la mujer cuyo nombre saliera a la luz. Solía preparar para cada uno de ellos un día y una noche. Pero Sauda bint Zam'a cedió su turno día y noche a Aisha, la esposa del Profeta, para tratar de complacer al Mensajero de Allah (ﷺ) (con esa acción).