حَدَّثَنَا عَلِيُّ بْنُ عَبْدِ اللَّهِ، حَدَّثَنَا سُفْيَانُ، قَالَ عَمْرٌو أَخْبَرَنِي عَطَاءٌ، سَمِعَ جَابِرَ بْنَ عَبْدِ اللَّهِ ـ رضى الله عنهما ـ قَالَ كُنَّا نَتَزَوَّدُ لُحُومَ الأَضَاحِيِّ عَلَى عَهْدِ النَّبِيِّ صلى الله عليه وسلم إِلَى الْمَدِينَةِ، وَقَالَ غَيْرَ مَرَّةٍ لُحُومَ الْهَدْىِ‏.‏
Traducción
Narró Aisha

Solíamos salar parte de la carne del sacrificio y regalársela al Profeta (ﷺ) en Medina. Una vez dijo: «No comas (de esa carne) durante más de tres días». No era una orden definitiva, pero (ese año) quería que dásemos de comer a otros, Alá lo sabe mejor.