حَدَّثَنِي إِسْحَاقُ، أَخْبَرَنَا يَزِيدُ بْنُ هَارُونَ، أَخْبَرَنَا الْعَوَّامُ، قَالَ حَدَّثَنِي إِبْرَاهِيمُ أَبُو إِسْمَاعِيلَ السَّكْسَكِيُّ، سَمِعَ عَبْدَ اللَّهِ بْنَ أَبِي أَوْفَى ـ رضى الله عنهما ـ يَقُولُ أَقَامَ رَجُلٌ سِلْعَتَهُ فَحَلَفَ بِاللَّهِ لَقَدْ أُعْطِيَ بِهَا مَا لَمْ يُعْطَهَا فَنَزَلَتْ {إِنَّ الَّذِينَ يَشْتَرُونَ بِعَهْدِ اللَّهِ وَأَيْمَانِهِمْ ثَمَنًا قَلِيلاً} وَقَالَ ابْنُ أَبِي أَوْفَى النَّاجِشُ آكِلُ رِبًا خَائِنٌ.
Traducción
Narró: Abdullah bin Abu 'Aufa
Un hombre exhibió algunos productos en el mercado y juró en falso que le habían ofrecido tanto por ellos, aunque no le ofrecieron esa cantidad. Entonces se reveló el siguiente versículo divino: «¡En verdad! Aquellos que compran una pequeña ganancia a costa del pacto de Allah y sus juramentos... Recibirán un castigo doloroso». (3.77) Ibn Abu `Aufa añadió: «La persona descrita anteriormente es un traidor que come riba (es decir, come usura).