Al Mensajero de Allah (ﷺ) le gustaban los dulces y también la miel, y cada vez que terminaba la oración de la `Asr, visitaba a sus esposas y se quedaba con ellas. Una vez visitó a Hafsa y permaneció con ella más tiempo del que solía quedarse, así que le pregunté al respecto. Me dijeron: «Una mujer de su tribu le regaló un odre que contenía miel y le dio de beber al Mensajero de Allah (ﷺ)». Dije: «Por Dios, le haremos una broma». Así que le conté la historia a Sauda (la esposa del Profeta) y le dije: «Cuando entre en ti, se acercará a ti y tendrás que decirle: «¡Oh, Mensajero de Allah (ﷺ)! ¿Has comido Maghafir?» Dirá: «No». Luego le dices: «¿Qué es este mal olor? 'Y sería muy difícil para el Mensajero de Allah (ﷺ) encontrar un mal olor en su cuerpo. Dirá: «Hafsa me ha dado de beber miel». Entonces deberías decirle: «Sus abejas deben haber chupado del Al-`Urfut (una flor que huele mal)». Yo también le diré lo mismo. Y tú, oh Saifya, dices lo mismo». Así que cuando el Profeta (ﷺ) entró en Sauda (ocurrió lo siguiente). Sauda dijo: «Por Aquel que nadie tiene derecho a ser adorado, estaba a punto de decirle lo que me dijiste que dijera cuando aún estaba en la puerta, por miedo que sentías. Pero cuando el Mensajero de Alá se acercó a mí, le dije: «¡Oh, Mensajero de Allah (ﷺ)! ¿Has comido Maghafir?» Él respondió: «No». Le dije: «¿Qué hay de este olor?» Dijo: «Hafsa me ha dado un trago de miel». Le dije: «Sus abejas deben haber chupado a Al-`Urfut». «Cuando se acercó a mí, le dije lo mismo, y cuando se topó con Safiya, ella también le dijo lo mismo. Así que cuando volvió a visitar Hafsa, ella le dijo: «¡Oh, Mensajero de Allah (ﷺ)! ¿Quieres que te dé de beber (miel)?» Dijo: «No lo deseo». Sauda respondió: ¡Subhan Allah! Le hemos privado de ella (miel)». Le dije: «¡Cállate!»