Fátima se quejó de lo que había sufrido a causa del molino manual y de la molienda, cuando recibió la noticia de que habían llevado a unas esclavas del botín al Mensajero de Allah (ﷺ). Se acercó a él para pedirle una sirvienta, pero no pudo encontrarlo, y le contó a Aisha que lo necesitaba. Cuando llegó el Profeta (ﷺ), Aisha se lo informó. El Profeta (ﷺ) llegó a nuestra casa cuando ya nos habíamos acostado. (Al ver al Profeta) íbamos a levantarnos, pero él dijo: «Quédense en sus lugares». Sentí el frescor de los pies del Profeta en mi pecho. Luego dijo: «¿Quieres que te diga algo que sea mejor de lo que me pediste? Cuando os acostéis, decid: «Allahu Akbar (es decir, Alá es el Más Grande)» 34 veces, «Al hamdu Li Allah (es decir, que todas las alabanzas sean para Allah)» 33 veces, y Subhan Allah (es decir, Glorificado sea Allah) 33 veces. Esto es mejor para vosotros que lo que habéis pedido».