حَدَّثَنَا مُحَمَّدُ بْنُ بَشَّارٍ، حَدَّثَنَا غُنْدَرٌ، حَدَّثَنَا شُعْبَةُ، عَنْ مَنْصُورٍ، عَنْ أَبِي الضُّحَى، عَنْ مَسْرُوقٍ، عَنْ عَائِشَةَ ـ رضى الله عنها ـ قَالَتْ لَمَّا نَزَلَتْ آخِرُ الْبَقَرَةِ قَرَأَهُنَّ النَّبِيُّ صلى الله عليه وسلم عَلَيْهِمْ فِي الْمَسْجِدِ، ثُمَّ حَرَّمَ التِّجَارَةَ فِي الْخَمْرِ.
Traducción
Narró Samura bin Jundab
El Profeta (ﷺ) dijo: «Esta noche soñé que dos hombres venían y me llevaban a Tierra Santa, desde donde continuamos hasta que llegamos a un río de sangre, donde había un hombre de pie, y en su orilla había otro hombre con piedras en las manos. El hombre que estaba en medio del río intentó salir, pero el otro le arrojó una piedra en la boca y lo obligó a volver a su lugar original. Así que, cada vez que intentaba salir, el otro hombre le tiraba una piedra en la boca y lo obligaba a volver a su antiguo lugar. Pregunté: «¿Quién es este?» Me dijeron: «La persona que estaba en el río comía ribas».