حَدَّثَنَا قُتَيْبَةُ بْنُ سَعِيدٍ، حَدَّثَنَا عَبْدُ الْعَزِيزِ، عَنْ أَبِي حَازِمٍ، قَالَ أَتَى رِجَالٌ إِلَى سَهْلِ بْنِ سَعْدٍ يَسْأَلُونَهُ عَنِ الْمِنْبَرِ، فَقَالَ بَعَثَ رَسُولُ اللَّهِ صلى الله عليه وسلم إِلَى فُلاَنَةَ ـ امْرَأَةٍ قَدْ سَمَّاهَا سَهْلٌ ـ " أَنْ مُرِي غُلاَمَكِ النَّجَّارَ، يَعْمَلُ لِي أَعْوَادًا أَجْلِسُ عَلَيْهِنَّ إِذَا كَلَّمْتُ النَّاسَ ". فَأَمَرَتْهُ يَعْمَلُهَا مِنْ طَرْفَاءِ الْغَابَةِ ثُمَّ جَاءَ بِهَا، فَأَرْسَلَتْ إِلَى رَسُولِ اللَّهِ صلى الله عليه وسلم بِهَا، فَأَمَرَ بِهَا فَوُضِعَتْ، فَجَلَسَ عَلَيْهِ.
Traducción
Narró Jabir bin 'Abdullah
Una mujer ansari le dijo al Mensajero de Allah (ﷺ): «¡Oh Mensajero de Allah (ﷺ)! ¿Quieres que te prepare algo para sentarte, ya que tengo un esclavo que es carpintero?» Él respondió: «Si lo deseas». Así que hizo que le hicieran un púlpito. Cuando era viernes, el Profeta (ﷺ) se sentó en ese púlpito. El tallo de la palmera datilera, cerca del cual el Profeta (ﷺ) solía pronunciar sus sermones, lloró tanto que estuvo a punto de estallar. El Profeta (ﷺ) bajó del púlpito hasta el tallo y lo abrazó, y el árbol empezó a gemir como si un niño fuera persuadido para que dejara de llorar, y luego dejó de llorar. El Profeta (ﷺ) dijo: «Ha llorado porque (le falta) lo que solía escuchar sobre el conocimiento de la religión».