Aquí (es decir, en La Meca) había un hombre llamado Nawwas que tenía camellos que padecían la enfermedad de la sed excesiva e insaciable. Ibn `Umar fue a ver al compañero de Nawwas y le compró esos camellos. El hombre regresó a Nawwas y le dijo que había vendido esos camellos. Nawwas le preguntó: «¿A quién se los has vendido?» Respondió: «A tal o cual jeque». Los nawwas dijeron: «¡Ay de ti! ¡Por Alá!, ese jeque era Ibn 'Umar». Luego, Nawwas fue a ver a Ibn 'Umar y le dijo: «Mi compañero te vendió camellos que padecían la sed excesiva y no te conocía». Ibn `Umar le dijo que se los llevara de vuelta. Cuando Nawwas fue a llevárselos, Ibn 'Umar le dijo: «Déjalos ahí, porque estoy contento con la decisión del Mensajero de Allah (ﷺ) de que no hay opresión. »