حَدَّثَنَا عُثْمَانُ، حَدَّثَنَا جَرِيرٌ، عَنْ مَنْصُورٍ، عَنْ إِبْرَاهِيمَ، عَنْ عَلْقَمَةَ، عَنْ عَبْدِ اللَّهِ، لَعَنَ اللَّهُ الْوَاشِمَاتِ، وَالْمُسْتَوْشِمَاتِ، وَالْمُتَنَمِّصَاتِ وَالْمُتَفَلِّجَاتِ لِلْحُسْنِ، الْمُغَيِّرَاتِ خَلْقَ اللَّهِ تَعَالَى، مَالِي لاَ أَلْعَنُ مَنْ لَعَنَ النَّبِيُّ صلى الله عليه وسلم وَهْوَ فِي كِتَابِ اللَّهِ ‏{‏وَمَا آتَاكُمُ الرَّسُولُ فَخُذُوهُ‏}‏‏.‏
Traducción
Narró 'Abdullah

Alá ha maldecido a las mujeres que se tatúan y a las que se lo hacen, a las que se quitan el vello facial y a las que crean artificialmente un espacio entre sus dientes para verse hermosas, y a las mujeres que cambian los rasgos creados por Allah. Entonces, ¿por qué no debo maldecir a quienes el Profeta (ﷺ) ha maldecido? Eso está en el Libro de Alá, es decir, en Su dicho: «Lo que el Apóstol os dé, tomadlo, y lo que os prohíba, absténganse». (59.7)