حَدَّثَنَا عَمْرُو بْنُ خَالِدٍ، حَدَّثَنَا زُهَيْرٌ، حَدَّثَنَا أَبُو إِسْحَاقَ، عَنِ الْبَرَاءِ، قَالَ كَانَ رَجُلٌ يَقْرَأُ سُورَةَ الْكَهْفِ وَإِلَى جَانِبِهِ حِصَانٌ مَرْبُوطٌ بِشَطَنَيْنِ فَتَغَشَّتْهُ سَحَابَةٌ فَجَعَلَتْ تَدْنُو وَتَدْنُو وَجَعَلَ فَرَسُهُ يَنْفِرُ فَلَمَّا أَصْبَحَ أَتَى النَّبِيَّ صلى الله عليه وسلم فَذَكَرَ ذَلِكَ لَهُ فَقَالَ " تِلْكَ السَّكِينَةُ تَنَزَّلَتْ بِالْقُرْآنِ ".
Traducción
Narró Al-Bara'
Un hombre recitaba Surat Al-Kahf y su caballo estaba atado con dos cuerdas a su lado. Una nube descendió y se extendió sobre ese hombre, y siguió acercándose cada vez más a él hasta que su caballo empezó a saltar (como si tuviera miedo de algo). Cuando amaneció, el hombre se acercó al Profeta y le habló de esa experiencia. El Profeta (ﷺ) dijo: «Fue As-Sakina (tranquilidad), que descendió gracias a (la recitación del) Corán».