Que mientras recitaba Surat Al-Baqara (La vaca) por la noche, y su caballo estaba atado a su lado, el caballo de repente se sobresaltó y se preocupó. Cuando dejó de recitar, el caballo se quedó en silencio y, cuando volvió a empezar, el caballo volvió a asustarse. Luego dejó de recitar y el caballo también se quedó en silencio. Empezó a recitar de nuevo y el caballo volvió a asustarse y a preocuparse. Luego dejó de recitar y su hijo, Yahya, estaba al lado del caballo. Tenía miedo de que el caballo lo pisoteara. Cuando se llevó al niño y miró hacia el cielo, no pudo verlo. A la mañana siguiente, informó al Profeta, quien dijo: «¡Recita, oh Ibn Hudair! ¡Recita, oh Ibn Hudair!» Ibn Hudair respondió: «¡Oh, Mensajero de Allah (ﷺ)! Mi hijo, Yahya, estaba cerca del caballo y tenía miedo de que lo pisoteara, así que miré al cielo y fui hacia él. Cuando miré al cielo, vi algo parecido a una nube que contenía lo que parecían lámparas, así que salí para no verla». El Profeta (ﷺ) dijo: «¿Sabes qué era eso?» Ibn Hudair respondió: «No». El Profeta (ﷺ) dijo: «Eran ángeles que se acercaban a ti por tu voz y, si hubieras seguido recitando hasta el amanecer, habría permanecido allí hasta la mañana, cuando la gente la habría visto, ya que no habría desaparecido.