حَدَّثَنَا أَبُو عَاصِمٍ، عَنْ عُمَرَ بْنِ سَعِيدِ بْنِ أَبِي حُسَيْنٍ، عَنِ ابْنِ أَبِي مُلَيْكَةَ، عَنْ عُقْبَةَ بْنِ الْحَارِثِ، قَالَ صَلَّى أَبُو بَكْرٍ ـ رضى الله عنه ـ الْعَصْرَ، ثُمَّ خَرَجَ يَمْشِي فَرَأَى الْحَسَنَ يَلْعَبُ مَعَ الصِّبْيَانِ، فَحَمَلَهُ عَلَى عَاتِقِهِ وَقَالَ بِأَبِي شَبِيهٌ بِالنَّبِيِّ لاَ شَبِيهٌ بِعَلِيٍّ‏.‏ وَعَلِيٌّ يَضْحَكُ‏.‏
Traducción
Anas narrado

El Mensajero de Allah (ﷺ) no era ni muy alto ni bajito, ni absolutamente blanco ni moreno oscuro. Su cabello no era rizado ni lacio. Alá lo envió (como apóstol) cuando tenía cuarenta años. Después residió en La Meca durante diez años y en Medina durante diez años más. Cuando Alá se lo llevó, apenas tenía veinte cabellos blancos en la cabeza y la barba.